HOMENAJE

¿ Quién es José Fernández Rojas ?

 

    El músico José Fernández Rojas (Hormilla, 1933-Logroño, 2007), como tantas y tantas personas apasionadas de su arte logró aunar su trabajo profesional con esa rara afición que le acompañó siempre y que motivó en él ese tesón y entrega inusitadas: la recuperación del folclore riojano, al que dedicó gran cantidad de esfuerzo durante toda su vida, hasta el punto de haber conseguido recopilar más de 500 composiciones de muy variopinta estructura musical. Muchas personas afirman, y a fe que no se equivocan lo más mínimo, que si no hubiera sido por su inagotable dedicación, por ese esfuerzo hasta la extenuación que persigue a los grandes hombres guiándoles por el camino de la verdad y del bien, bien es verdad que acompañado de un entusiasmo a prueba de contratiempos mil, una gran cantidad de esas creaciones ya no estarían entre nosotros para deleitarnos. Y ese Homenaje celebrado en Riojaforum el 5 de septiembre de 2008toque distinto y a la vez único por original que define e identifica a cada pueblo de manera inequívoca por esa representación de sus danzas o canciones, al volver la vista atrás, ¿dónde hallaría ese punto de referencia, ese apoyo exclusivo que hace que te sientas seguro con el eco de lo que, una vez que ha prendido en tus raíces, ya no se olvidas jamás? Cuando, al llegar a un pueblo de La Rioja, y queriendo impresionar a un amigo, a un turista que quiere conocer algo nuestro del lugar, ¿qué canción habríamos de cantarle, si hemos perdido ese DNI que nos muestra tal cual somos? En las fiestas patronales,¿qué danzas bailaríamos si se las llevó el olvido?

   De gran tradición musical familiar, ya su padre y su abuelo fueron también músicos y, a poco que haya pasado los años por nosotros, ¿quién no recuerda esa música sin igual que, una vez arrancaba su guitarra, no cesaba nunca? Sí que es cierto que la primera ocasión que le oí, corría San Juan con sus trabajos y agitaciones, la noche más larga del año,¿o era el día?, la línea que forma el monte con el cielo se detenía un instante que parecía ser eterno, aquella dulce edad infantil e inocente cuando el corazón va a darte un vuelco y late más y más y todo vale y nada te importa, tan sólo esa guitarra que más bien parece tocada por ángeles que, todavía hoy, más de cuarenta años después, esos acordes que una sola vez subieron al aire, están en el aire, lo mismo de día que cuando la noche fatigosa, suenan como esa voz de lo sublime que, verse no se ve, no se puede tocar según es de inalcanzable para los demás, pero, cuando toda su música de canciones te acompaña, ¡cómo se agradece!

Julio   Arnaiz

 

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